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Saramago y Chomsky : la guerra

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ENTREVISTA a Noam Chomsky.

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Saramago y Chomsky : la guerra
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SARAMAGO, GALEANO Y FIDEL

Texto íntegro del comunicado leído por José Saramago en la manifestación contra la guerra en Madrid

saramago

Ellos creían que nos habíamos cansado de protestas y que les habíamos dejado libres para seguir en su alucinada carrera hacia la guerra. Se equivocaron. Nosotros, los que hoy nos estamos manifestando, aquí y en todo el mundo, somos como aquella pequeña mosca que obstinadamente vuelve una y otra vez a clavar su aguijón en las partes sensibles de la bestia.

Somos, en palabras populares, claras y rotundas para que mejor se entiendan, la mosca cojonera del poder.

Ellos quieren la guerra, pero nosotros no les vamos a dejar en paz. A nuestro compromiso, ponderado en las conciencias y proclamado en las calles, no le harán perder vigencia y autoridad (también nosotros tenemos autoridad) ni la primera bomba ni la última que vengan a caer sobre Irak.

No sigan los señores y las señoras del poder que nos manifestamos para salvar la vida y el régimen de Sadam Husein. Mienten con todos los dientes que tienen en la boca. Nos manifestamos, eso sí, por el derecho y por la justicia. Nos manifestamos contra la ley de la selva que Estados Unidos y sus acólitos antiguos y modernos quieren imponer al mundo. Nos manifestamos por la voluntad de paz de la gente honesta y contra los caprichos belicistas de políticos a quienes les sobra en ambición lo que les va faltando en inteligencia y sensibilidad.

Nos manifestamos en contra del concubinato de los Estados con los super-poderes económicos de todo tipo que gobiernan el mundo. La tierra pertenece a los pueblos que la habitan, no a aquellos que, con el pretexto de una representación democrática descaradamente pervertida, al final les explotan, manipulan y engañan. Nos manifestamos para salvar la democracia en peligro.

Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca para la paz.

Constantemente nos aturden las orejas con la afirmación de que si queremos la paz mañana no tendremos más remedio que hacer la guerra hoy. No somos tan ingenuos para creer en una paz eterna y universal, pero si los seres humanos hemos sido capaces de crear, a lo largo de la historia, bellezas y maravillas que a todos nos dignifican y engrandecen, entonces es tiempo de meter mano a la más maravillosa y hermosa de todas las tareas: la incesante contrucción de la paz. Pero que esa paz sea la paz de la dignidad y del respeto humano, no la paz de una sumisión y de una humillación que demasiadas veces vienen disfrazadas bajo la mascarilla de una falsa amistad protectora.

Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón. Ya es hora de que el espíritu positivo de la humanidad que somos se dedique, de una vez, a sanar las innúmeras miserias del mundo. Esa es su vocación y su promesa, no la de pactar con supuestos o auténticos "ejes del mal".

Amenamente estaban Bush, Blair y Aznar charlando sobre lo divino y sobre lo deshumano, seguros y tranquilos en su papel de poderosos hechiceros, expertos en trucos de trilero y conocedores de eméritos de todas las trampas de la propaganda engañosa y de la falsedad sistemática, cuando en el despacho oval donde se encontraban reunidos irrumpió la terrible noticia de que los Estados Unidos de América del Norte habían dejado de ser la única gran potencia mundial. Antes de que Bush pudiera asestar el primer puñetazo en la mesa, vuestro presidente José María Aznar se dio prisa en declarar que esa nueva gran potencia no era España. "Te lo juro, George", dijo. "Mi Reino Unido tampoco", añadió rápidamente Blair para cortar la naciente suspicacia de Bush. "Si no eres tú y tú no eres, ¿quién es entonces?", preguntó Bush. Fue Colin Powell, mal creyendo él mismo en lo que estaba pronunciando su propia boca, quien dijo "La opinión pública, señor presidente".

Ya habéis comprendido que esta historieta es un simple invento mío. Os pido por tanto que no le deis importancia. Pero sí la tiene que lo que ya es una evidencia para todos, la más exaltadora y feliz evidencia de estos conturbados tiempos: los hechizeros de Bush, Blair y Aznar, sin quererlo, sin proponérselo, nada más que por sus malas artes y peores intenciones, han hecho surgir, espontáneo e incontenible, un gigantesco, un inmenso movimiento de opinión pública. Un nuevo grito de "No pasarán", con las palabras "No a la guerra", recorre el mundo.

No hay ninguna exageración en decir que la opinión pública mundial contra la guerra se ha convertido en una potencia con la cual el poder tiene que contar. Nos enfrentamos deliberadamente a los que quieren la guerra, les decimos "NO", y si aún así siguen empecinados en su demencial afán y desencadenan una vez más los caballos del apocalipsis, entonces les avisamos desde aquí que esta manifestación no es la última, que continuaremos las protestas durante todo el tiempo que dure la guerra, e incluso más allá, porque a partir de hoy ya no se tratará simplemente de decir "No a la guerra", se tratará de luchar todos los días y en todas las instancias para que la paz sea una realidad, para que la paz deje de ser manipulada como un elemento de chantaje emocional y sentimental con que se pretende justificar guerras.

Sin paz, sin una paz auténtica, justa y respetuosa, no habrá derechos humanos. Y sin derechos humanos -todos ellos, uno por uno- la democracia nunca será más que un sarcasmo, una ofensa a la razón, una tomadura de pelo. Los que estamos aquí somos una parte de la nueva potencia mundial. Asumimos nuestras responsabilidades. Vamos a luchar con el corazón y el cerebro, con la voluntad y la ilusión. Sabemos que los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Ellos (no necesito ahora decir sus nombres) han elegido lo peor. Nosotros hemos elegido lo mejor.



ENTREVISTA a Noam Chomsky, lingüista, profesor y activista político norteamericano : "EE.UU. quiere tener el dominio del mundo"

Noal chosnky

Andy Robinson - 11/03/03
AP/La Vanguardia
Noam Chomsky durante su intervención en el Foro Social Mundial de Porto Alegre
"EE.UU. quiere tener el dominio del mundo"
LOS KURDOS. "El Ejército turco quiere ampliar la ocupación militar del norte de Iraq, el Kurdistán iraquí"
ORIENTE MEDIO. "Durante 25 años, EE.UU. ha bloqueado la resolución del conflicto palestino-israelí"
NUEVA POLÍTICA GLOBAL. "El objetivo es atemorizar al mundo, y un modo de hacerlo es atacar un país indefenso"

-¿La guerra es inevitable?

-Me temo que estén haciendo lo posible para que sea imposible echar marcha atrás. Yo diría que si Hans Blix dijera la semana que viene que no hay ni tan siquiera una navajita de bolsillo en todo el territorio iraquí, daría lo mismo. La Administración norteamericana lo ha dicho claramente. Lo que quieren es un cambio de régimen. Lo de la ONU es una farsa.

-¿Por qué le parece que Tony Blair y José María Aznar se juegan su apoyo político siguiendo a Estados Unidos?

-Bueno, son casos distintos. El Reino Unido se resignó tras la Segunda Guerra Mundial a ser el "socio menor" de EE.UU., como dijo entonces el Foreign Office. Da lo mismo el grado de humillación que sufre o las barbaridades que tiene que cometer, sigue ahí. La alternativa es unirse a Europa y ser un país del montón. España es distinta. A mi juicio -al igual que en el caso de Berlusconi-, es puro oportunismo. Prefieren posicionarse al lado del capo de la mafia que hacer caso al 85% de su población. No vamos a perder tiempo con la idea de que éstos son grandes estadistas que sacrifican votos por una convicción. ¡Que idea más absurda! Es una elección sencilla: te alineas con el poder o con la democracia. Y eligieron el poder.

-A diferencia, por ejemplo, de Turquia...

-Lo que ha hecho el Gobierno turco es extraordinario y muchos gobiernos occidentales deberían sentirse humillados y avergonzados por el ejemplo de compromiso democrático que acaba de darse en Turquía. El 95% de los turcos está en contra de la guerra y tanto el Parlamento como el Gobierno les hicieron caso. Esto se llama democracia. Pero soy escéptico sobre a la posibilidad de que se les deje seguir en su oposición. De alguna manera supongo que EE.UU. les obligará a aceptar.

-¿Cómo?

-En primer lugar tiene grandes armas económicas, como ya se ha visto. En segundo lugar, aunque Turquía formalmente es una democracia, sigue, a todos los efectos, bajo un régimen militar mediante el Consejo de Seguridad Nacional. De modo que siempre hay una amenaza de golpe militar. Estuve en Turquía hace unas semanas. Hablé en varias universidades y mis amigos turcos me aseguraron que debía dar por sentado que un elevado porcentaje del público asistente a mis conferencias era policía secreta. Hay que admirar a los intelectuales turcos. No son como los nuestros. Están bajo una amenaza constante y no sólo expresan sus opiniones sino que también hacen insumisión. Pero temo que si el poder militar decide que no quiere aceptar la decisión parlamentaria, hay formas para que pase por encima del Parlamento.

-¿Se refiere a un golpe?

-No creo que un golpe sea necesario. El sistema de poder y seguridad en Turquía ya esta diseñado para que los militares puedan imponerse a las decisiones del Gobierno. Es más, el Ejército turco se sentirá muy preocupado si EE.UU. les amenaza con dar su apoyo a una mayor autonomía para los 4 millones de kurdos en el nordeste de Iraq. Turquía tiene 50 millones de kurdos y el Ejército quiere ampliar la ocupación militar del norte de Iraq. Recuerde que en los años ochenta EE.UU. y Turquía perpetraron una de las peores atrocidades contra los kurdos y los resultados aún son visibles en los barrios pobres de Estambul, que están llenos de kurdos que huyeron a la ciudad. La mayoría aplastante de los kurdos turcos está en contra de la guerra porque piensa que en ese contexto se reproducirá la represión. Lo que no es un miedo infundado.

-¿Esta guerra es por el petróleo?

-El petróleo es un factor importante. Pero ya hace tiempo -80 años quizás- que el crudo es una fuerza motora en la política exterior de EE.UU., así que debe de haber otros factores.

-¿Cuáles?

-Primero, consideraciones políticas domésticas. En el sistema de propaganda de Estados Unidos, Saddam Hussein pasaba en septiembre de ser un tipo malo a ser una amenaza para la existencia de EE.UU. En septiembre, de repente, los sondeos de opinión empezaron a incluir la pregunta: "¿Piensa usted que Saddam Hussein es una amenaza inmediata?". Desde entonces más o menos dos tercios de la población piensa que si no paramos a Saddam hoy, nos va a matar mañana. Curiosamente, el pueblo estadounidense es el único del mundo -con la excepción del mismo pueblo iraquí- que tiene ese miedo a Saddam Hussein. En países vecinos como Kuwait e Irán se le desprecia, pero no se le tiene miedo. Bueno, ¿qué pasó en septiembre del 2002? Pues se celebraron las elecciones legislativas en EE.UU. La Administración tenía que evitar que cuestiones como Enron, las pensiones o el paro fuesen temas electorales. Y cuando tiene miedo, la gente busca el cobijo del poder. Esto la Administración lo sabe de sobra. Ya lo hicieron en los ochenta. Eche un vistazo a sus currículos. Son todos hombres de la Administración Reagan y de la de Bush padre. En 1981 lo primero que hizo Reagan fue declarar una guerra contra el terror. Nos dijeron que había terroristas libios sueltos en Washington, que los rusos nos iban a bombardear desde una base aérea en la isla Granada, que fue invadida. Luego dijeron que los sandinistas nicaragüenses estaban a sólo dos días de marcha de Texas y declararon un estado nacional de emergencia porque la seguridad nacional estaba supuestamente amenazada entonces por Nicaragua...

-¡Vaya amenaza...!

-Pero hay otra explicación. Existe una nueva política global expresada abiertamente en el National Strategy Report de octubre. Éste explica con pelos y señales que, en vista de que EE.UU. tiene un poder mayor que el resto del mundo junto en cuanto a los medios de violencia, debe usarlo para garantizar el dominio del mundo ahora y para siempre. No lo digo yo ,sino ellos, en el informe. Hasta explican que habrá que actuar preventivamente para que nadie desafíe ese poder. El objetivo de nuevo es que el mundo entero tenga miedo. Y una forma de hacer esto es atacar un país indefenso.

-¿Y las armas de destrucción masiva?

-Es obvio que esta política aumenta, no disminuye, el riesgo de que proliferen las armas de destrucción masiva y también aumenta el riesgo de terror en EE.UU. La Administración sabe esto tanto como la CIA. Pero les da lo mismo. Porque creen -probablemente con razón- que sus recursos de violencia son tan grandes que da lo mismo lo que se diga.

-Michael Ignatieff (catedrático al igual que Chomsky de la Universidad de Harvard) acaba de publicar una defensa de lo que él califica como el "imperio estadounidense" que dice que es el único policía global capaz de evitar el conflicto. ¿Qué le parece?

-Más o menos lo mismo que los intelectuales nazis, que decían exactamente lo mismo sobre Alemania. Miremos el pasado. ¿El imperio de EE.UU. ha garantizado la paz, la democracia y el orden? ¿En América Latina, por ejemplo? En esa región EE.UU. ha ejercido su voluntad más que en ninguna otra del mundo sin la molestia de Europa o Rusia. Ignatieff hasta dice que en Vietnam hubo un "conflicto trágico" entre dos métodos de "construir una nación", entre EE.UU. y los vietnamitas del norte. ¿Fue así de verdad? Si fuera así, ¿cómo es que Vietnam del Sur fue el principal objetivo de los bombardeos estadounidenses? Luego dice que el factor clave que determinará si es justificable la guerra en Iraq es el conflicto en Palestina. Por tanto -dice-, EE.UU. debe garantizar que hay una resolución diplomática de ese conflicto. Pero vamos a ver, existen las hemerotecas. Durante 25 años EE.UU. ha bloqueado unilateralmente la resolución diplomática del conflicto palestino-israelí frente al resto del mundo. ¿Qué sentido tiene decir ahora que tiene que intervenir para resolverlo?

-¿Cuál debe ser la respuesta de los periodistas ante la propuesta de Donald Rumsfeld de "incrustar" a 1.000 reporteros en las filas de las tropas estadounidenses?

-Rumsfeld evidentemente cuenta con que esta guerra no vaya a durar más de unos días y lo más probable es que tenga razón. Esto no puede llamarse guerra. Es un país del Tercer Mundo contra EE.UU. y el Reino Unido, las dos potencias militares más grandes de la historia. ¿Cómo llamar guerra a eso? Entonces la cuestión es: ¿qué clase de masacre va a ser? Y Rumsfeld calcula probablemente con acierto que será muy corta y, por tanto, por qué no llevar a los periodistas. Dicho esto, ningún periodista serio lo aceptaría.

Con el pacifismo a flor de piel


LA VANGUARDIA - 05.16 horas - 11/03/2003 Este catedrático de la Universidad de Harvard nació en Filadelfia en 1928 y, además de ser considerado el fundador de un sistema original para abordar el análisis lingüístico que ha revolucionado la lingüística, es conocido no sólo como profesor y escritor, sino también por haber desarrollado una intensa labor política, sobre todo en grupos pacifistas.

La guerra de Vietnam le hizo entrar en el debate político para oponerse activamente a la intervención armada de su país, e incluso fue encarcelado por negarse a pagar impuestos para financiar la contienda. También ha combatido la presencia de Estados Unidos en América Central y, a pesar de ser judío, la política israelí.

Los últimos 15 años de su vida los ha dedicado a viajar alrededor del mundo dando conferencias sobre la política exterior de su país -al que califica de "la nación más fundamentalista del mundo"-, de la situación iraquí, del papel de los medios y de la respuesta de los "intelectuales".